Un templo para el pan con tomate
El púlpito del 'paambtomaquer' en el Bar Nou. / JOSÉ HEVIA
"Oh, pan con tomate, cuántas aberraciones se cometen en tu nombre". Esta llorosa letanía se oye con frecuencia entre los guardianes de la pureza de este invento, enfadados con las desviaciones de una liturgia que consideran obligatoria. Tienen sus razones: a cualquier persona que ame esta combinación le deberían irritar esas penosas baguetes –llamarles baguettes sería un insulto– industriales anegadas en salsa que te echan en muchos bares, cuyos dueños se pasan por el níspero el respeto a esta cumbre de la cocina de aprovechamiento. Por si fuera poco, los atentados no son sólo culinarios: cada vez que alguien escribe "pantumaca" (en vez de pa amb tomàquet o su sencillísima traducción al castellano) Dios mata a 10 gatitos licenciados en Lingüística Románica.
Para leer el resto del articulo de Mikel López Iturriaga, seguir este enlace. http://blogs.elpais.com/el-comidista/2015/01/bar-nou-un-templo-para-el-pan-con-tomate.html
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