Lasaña de calabaza, gorgonzola y frutos secos

Ha llegado la tamporada de ponerse como la moñoño de calabaza, la cucurbitácea más famosa de las que se hacen y deshacen. Esta vez la arropamos con pasta, bechamel, bien de queso y a gratinar: gochez y satisfacción aseguradas.
La llegada del otoño invita a encender el horno y regalarse con recetas de esas que huelen a hogar, a amor de abuela y a queso tostadito. Con el descenso de temperaturas apetecen comidas más contundentes y cambiamos el "yo hoy no voy a comer, si eso solo un gazpachito" por un hambre de estibador portuario y la necesidad imperiosa de meternos más calorías en el cuerpo. Para cumplir todos esos requisitos –sin dejar de ser una receta de temporada y con alto contenido en verdurichis– llega a vuestras mesas la lasaña vegetariana definitiva.
Aunque ahora podemos encontrar calabazas en el mercado todo el año, es en otoño cuando éstas cucurbitáceas nos ofrecen mejor sabor y más variedad. Aunque manipularlas tiene su aquello si las compras enteras –a pesar de tener un cuchillo cebollero supersónico, raro es el día en el que haciéndolo no termino con una bonita ampolla en la base del índice– es fácil encontrarlas ya troceadas, listas para dejar su sabor en asados, purés o cremas sin que medie dolor.
Para ver como se hace y el resto del articulo de MÒNICA ESCUDERO , seguir este enlace. http://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2015/10/14/receta/1444843648_694104.html
- Añadir nuevo comentario





