La última travesía de los reyes del mar
Los investigadores reconstruyen el hundimiento de dos galeones de Felipe V en el Caribe y hallan 45.000 objetos que se expondrán en República Dominicana 
Reconstrucción digital del hundimiento del galeón Nuestra Señora de Guadalupe. PROYECTO GALEONES DE AZOGUE
Aquella medianoche del 24 de agosto de 1724, Antonia Franco, de 30 años, y sus cuatro hermanas besaban obsesivamente la cruz de Caravaca -la única que protege frente a las tempestades marinas-, decenas de niños aterrorizados lloraban agarrados a las piernas de sus madres, los dominicos y el inquisidor rogaban una y otra vez a Dios y los marineros ponían en marcha las inútiles bombas de achique para impedir que las dos gigantescas naves reales terminasen en el fondo del Caribe. Pero nada de eso fue suficiente, y la flota que el rey Felipe V había enviado a México con 360 toneladas de mercurio y 1.200 personas desaparecería bajo las aguas antes del amanecer. Un error en las previsiones del comandante provocó que los galeones Tolosa y el Nuestra Señora de Guadalupe naufragasen entre inmensas olas provocadas por el fuerte viento norte, causando la muerte a 680 españoles, pero dejando para la historia una imagen perfecta -congelada en las calientes aguas de la República Dominicana-, de la vida en España en el siglo XVIII.
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