Los ocho mandamientos de la albóndiga
Las bolitas del BarBas. / EL COMIDISTA
Desde que hace ya unos cuatro años las hamburgueserías finas se pusieron de moda y nuestras ciudades se llenaron de hamburguesas de ternera criada entre algodones, de "buey de Kobe" nacido vaca en Segovia o de canguro australiano biodinámico, me llevo haciendo una pregunta: ¿por qué ellas sí y las albóndigas no? Sé que la albóndiga es la prima gorda y enana de la hamburguesa, ¿pero justifica su aspecto físico tamaña discriminación? No para mí, que siempre he disfrutado cual hobbit ante el segundo desayuno con esta maravilla de la cocina popular, y la he defendido a muerte en un montón de recetas.
Por suerte para los albondigófilos, existen leves indicios de que esta situación comienza a cambiar. Las bolas no sólo se mantienen en sus templos de siempre, sino que su presencia se detecta en unos cuantos restaurantes de nuevo cuño. Además, en los últimos meses han aparecido establecimientos dedicados a rendirles culto en exclusiva, como Bolero Meatballs en Madrid o A Tu Bola en Barcelona. La albóndiga puede ser la próxima tendencia, así que quizá deberías dejar de dar la caca con los cebiches, la masa madre y la cerveza artesana e instruirte en el arte de la pelotilla de carne. Para lograrlo en cinco minutos y poder demostrar en tu círculo de amistades que sabes del tema, no tienes más que observar estos 10 mandamientos.
Para leer el resto del articulo de Mikel López Iturriaga, seguir este enlace. http://blogs.elpais.com/el-comidista/2014/11/como-hacer-albondigas.html
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